miércoles, 30 de julio de 2014

CUANDO EL ALMA SE ENAMORA…


CUANDO EL ALMA SE ENAMORA…
Por Sol Lora

Cuando el alma se enamora, 
el animal descansa…
Ella se mira al espejo,
se unta púrpura su mejor carmín,
mientras violeta,
una niña se pasea entre los ojos
con un pié de violines y ruiseñores,
para derramar la cándida poción entre pupilas…

Cuando el alma se enamora, 
el animal descansa…
Se amansan los instintos,
el depredador bebe en cristal 
la esencia del buen vino,
los pecados capitales van a misa 
de las seis y se confiesan.

Así es, 
la bestia corta las uñas
y mete el rabo entre las piernas;
afianza, sumisa, sobre una banqueta
¡y a contemplar el musical!,
donde todos (incluso ella),
fueron felices para siempre…

Sí, Si es el alma que enamorada,
¡todo es posible!
Ella se estampa una rara sonrisa,
se enciende de aretes a la luna,
plancha el vestido verde de domingo
y lo saca a paseo en el lunes zapatero…

Mientras, voltea a mirar.
Un joven cura aguarda en el respaldo
del viejo portal frente a la iglesia
por tres florecillas que desfilan,
ansiosas por sacudirle el polvo a la sotana…

Justo a lo alto de la escena,
(quietas las campanas),
hay dos palomas blancas desatando el pelo;
anidan antojos, y al final derrotan su misterio…

Ella también, y digo el alma,
ha colgado al perchero su vestido,
le robó, antes, de las manos,
la paleta a algún Picasso,
guiñándole con la niña en su mirada,
retozona y pícara…

Insensata es,
cuando en la sábana nívea
el pincel se derrama terciopelo,
con aquel matiz, que eterno
regresa alas al amor
y al animal descansa…

15 de julio, 2014.

Foto: Guernica de Pablo Picasso.

PARA CONTARLES DE TI


PARA CONTARLES DE TI
Por Sol Lora

Para contarles de ti,
tendría…
Que doblar las campanas en quejidos,
al tiempo que una paloma negra
emprendiera un largo vuelo.

Lentamente,
derramarte entre murmullos al papel
con la silenciosa tinta,
sicaria en la caricia,
y con azules desgranar a un arcoíris en suspiros…

Tendría que,
para contarles de ti,
acopiar en cántaros,
de los poros abriéndose a los míos,
el endulzado sudor que empalaga el beso,
y un brebaje agrio-miel
sería el sumario por donde curven los versos…

Hay un niño retozando en tu sonrisa,
descubriendo peces de colores en mi ombligo.
que remonta timonel, rumbo a un sol descansado en su frente,
mientras, entre ojos
(perlas morenas en un mar telúrico y profundo),
va un abismo de agua- dulce, tierra-fuego…
espejando mi imagen en su centro,
y es cómplice el amor de algún pecado…

¡En el milagro de tus manos
van pariendo mis instintos!
Y ya no hay nada de ti
a quien me interese contarle…
Tendría que darle lápiz a la piel,
que ella escriba:
¡lo que, solo de ti,
se me ha quedado dentro…!

25 de julio, 2014.

viernes, 11 de julio de 2014

ANTE UN CADÁVER



ANTE UN CADÁVER
Por Sol Lora.-

Anoche era tan espeso…
Asesiné al amor con estas manos.
Su sangre coaguló en la negrura,
dejando un resabio por las esquinas.

Le fui tomando recio del cuello,
con la sagaz dureza de un adiós entre las uñas.
Ávida de agotarlo a añicos, 
fui destrozando su simiente,
sintiendo el palpito miedoso
descender hasta el quejido.

Le he hecho una escarcha larga
en el verano amargo de sus ojos,
y la mancha ya estremece...
Sus pupilas van agotando el rastro del camino
y en mí, sólo una rabia desnuda
que le cierra los párpados de un tiro…

Ahora en el silencio,
de faz a un cadáver,
donde inicia la marcha 
de un concierto putrefacto,
continúo acuchillando sus mieles,
con la ruda pasión de los amantes herejes…
Le he rociado de azufre los colmillos,
para que no se atreva a morder
en su aquel de antes,
el perfume…

Vuelvo a dilatar las alas 
y gotean…
No me ausento del lugar:
¡He recostado a su lado y para siempre!

11 de julio, 2014.

HOMBRE CON GAVIOTA ENTRE LOS OJOS


HOMBRE CON GAVIOTA ENTRE LOS OJOS
Por Sol Lora

Hay un hombre con cara de niño,
entre los ojos una gaviota.

Abrió despacio el llavín de una puerta
(le temblaban las manos).
Supo, hace tanto tiempo, 
del sol y del color de sus alas…
Dejando que el amor varada en un bolsillo,
sin el susurro adiós, por si volviera…

ÉL supo del tifón y de titanes,
sostener con su boca 
todo el rebelde viento de una fiera.
Se hizo un pececillo las pupilas
y salvó del naufragio y a la arena,
a la orilla del mar, por si volviera…

Hay un hombre que, triste, ya es gaviota;
tan dulce que duerme azul (puertas abiertas),
recostado hacia el mar vela una estrella ,
por si el ala se quiebra o el gigante se queja…

Con su cara de niño y alguna primavera,
cuelga ojos-gaviota, y la recuerda..
Aun le sigue abierta por si el viento,
rebelde entre las olas, toca puerta.

Hay un hombre con cara de niño,
entre los ojos una gaviota…

27 de junio, 2014.

martes, 24 de junio de 2014

EL POEMA


EL POEMA

Por Sol Lora

Calor quemando las entrañas.
Brisa en polvareda meciéndose constante.
Un pájaro trina (desespero), 
sobre el tejado Nido-ceniza,
está descalza la cría.

Una mujer enciende el cirio,
implora la plegaria,
se tiende sobre la cama hecha,
apaga alguna luz y la memoria,
mientras una almohada se hunde
al contra peso, 
le faltan brazos para abanicar esperas…

Hay una taza de café sobre la mesa,
el filtro de un cigarro hecho despojo,
pidiendo a gritos una chispa
que le devuelva a aquel bolero…
En la espalda, un cuaderno
que pintado a verde-tinta
bosteza de cansancio,
termina una palabra.

¡Al final solo el poema!
Sombra que, niña-hambrienta,
bebe en remate
entre los pechos de una lágrima,
mientras se encoje de brazos,
camina retraída,
y va a su esquina de penumbra…

24 de junio, 2014.-

SIN DUDA ALGUNA, EMIGRANTE


SIN DUDA ALGUNA, EMIGRANTE

Por Sol Lora 

Si vas a alguna parte 
y ves a un hombre que camina presuroso,
bolsa en mano, con ticher y pantalón vaquero, 
muy lavado,
sin duda alguna: ¡Un emigrante!

Te dice un Hola, mientras te lee una sonrisa,
mira cabo a rabo tu postura
y hasta la mugre en una uña.
Observa con ojos grandes de edificio,
saca el teléfono móvil y toma cinco fotos a lo mismo… 

El emigrante, a paso de extraviado,
da dos vueltas a la manzana,
acelera el pulso y el respiro;
al regreso, donde en ocho veces ya ha llegado,
le sigue entre los labios un tremendo sabor a extraño…

La camisa aún con la etiqueta,
el peinado original y aquellos aires,
destemplado en la mirada va al asombro…
El emigrante tiene la pisada larga
y unas manos trasnochadas de faena,
corre pronto a la estación enhorabuena,
donde agrieta la señal y la existencia.

Si alguien sigue, por curioso, de sus pistas,
fija el ojo y en voz pausada, 
él opina en general de tantas cosas,
muy despierto a la intuición y a la ocurrencia…

Sabe historia y geografía,
se conoce de la suerte y sus hallazgos;
él distingue cada hoja curativa,
y al final de la jornada cobra el euro,
sube a un bar y pide en un cubo las cervezas,
unas tapas, mientras sorbe en la botella algún recuerdo,
el olor a ron que le ha dejado su tierra…

El emigrante es solidario,
entre diente siempre prende la sonrisa,
el consejo lleva fresco y mil plegarias,
una causa puño en lápiz
que cuestiona en su libreta….

Si vas a alguna parte,
ves a un hombre que camina presuroso,
bolsa en mano, un ticher y pantalón vaquero,
muy lavado,
sin duda alguna: ¡Un emigrante!

Te saluda con su Hola
y sin temor a dudas él te observa a ojo grande…
Siempre el paso extraviado y da dos vueltas,
ocho veces y el lugar le sigue raro…. 
Si le ves por una cuesta,
te pregunta dónde está el ayuntamiento…

Ilústrale el sendero y píntale los labios de noticia,
entonces ve y dile pronto a cuantos metros
está la bolsa de nostalgia y la cobija…
Un hombre camina a la sorpresa,
con el vientre repleto de apetito,
un ombligo sembrado de hortalizas,
y en el patio una maceta de su nata
que le huela a legumbres de la greda…

El emigrante va un tanto despierto 
y otro sonámbulo al ensueño,
con un olor a pan y yerba entre la huella.
La brisa eleva un sol a su aposento,
resguardo de recuerdos:
¡El alma que se tupe en la promesa!

Si vas a alguna parte
y ves a un hombre presuroso, bolsa en mano…
Sin duda alguna un emigrante es el que llega.

19 de Junio, 2014.

UNA MUJER CON UN PARAGUAS



UNA MUJER CON UN PARAGUAS

Por Sol Lora

¿Qué hace una mujer con un paraguas,
unas lentes de sol y una maleta, 
esperando en el tranvía?

Quizás en la estación alguna lluvia
resbale de la tela y sea tan blanda
que perfore una mancha en la avenida.
Tal vez oculta el negro en las ojeras,
el ojo pardo y ciego de una herida.

La maleta cerrada (tanto carga),
no hay espacio o lugar para el amparo.
Fue doblando uno a uno,
con cuidado, los quebrantos,
mucho antes que el pie emprendiera marcha…

¿Qué hace una mujer con un paraguas,
unas lentes de sol y una maleta, 
esperando en el tranvía?

El billete de ida,
sobre la mesa limpia las dos llaves,
y una muda llorando en la sonrisa…

La mujer cierra un paraguas,
retira con cuidado alguna hebra
suelta del pelo entre su cara,
aparta las lentes de sol y estruja el llanto.

Recoge la maleta, 
aprieta el pecho
(un hondo respiro),
en su asiento de tren vuelca la vista,
apenas se descubre el desacierto… 

21 de junio, 2014.