jueves, 29 de noviembre de 2012

EL DÍA QUE MORÍ

EL DÍA QUE MORÍ 
Por Sol Lora

¡El día que morí no fue bastante!
Puncionaron la voz de mi silencio,
trastorno recio que estalló en mi sangre,
e hizo al viento volar a un alma en pena…

El espejismo se alzó desde la tumba,
agrietando las losas, su silueta;
con brazos incorpóreos, fui espejismo 
arropando en visiones permanencias…

Emergiendo del polvo, se hizo el verbo,
arrastrando la vida y tantas cruces,
buscando algún recurso, alguna piedra,
arraigándose al aire fue a su esencia…

En pos hacia la ausencia marcó rastros,
y ya no sabe si cabalga hacia su casa
(o en contraria ilusión vuelve a la tierra),
al fango que le engulle sus retazos ,
que traga cada una de mis huellas…

El día que morí no fue bastante,
olvidé los mil nombres que marcaron
las profundas arrugas que a destiempo,
cicatrizan en vano en mi costado…

El día que morí, (si no fue un sueño),
agonicé tan mal entre un abrazo,
que vuelvo tristemente a cada olvido
porque olvidar no puedo, tanto agravio…

¡El día que morí no fue bastante!
Sepultaron la voz de mi silencio,
y el eco tañe en verso masturbado,
¡destinado a resurgir en cada expiro
preñado letra a letra por mi canto!


28 de noviembre, 2012
@ Derechos Reservados.-


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