miércoles, 20 de febrero de 2013

NO EXISTES






“Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, 



de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones 

de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad’’. 


Jaime Sabines, poeta mexicano. 



NO EXISTES 

Sol Lora.- 


¡No existes! 
Eres el absoluto invento de estas manos que vacías manan tu forma… 

Arrancado de un retazo de mis sueños, se entreteje tu imagen…

He respirado tantas veces por tu pecho, que atesoré en mi gaveta cada uno de tus hilos; susurrando entre los labios un poquito de aliento, te atribuí vida…

Esta vez le romperé los ojos al telar, y timbraré con punto de cruz hasta dejar ciega la máquina que te crea; voy a ahogarte en el centro mismo de una lágrima en caída libre, y te evapores.

He decidido relegarte y ya me olvido, (no sé dónde andará el dedal que evite sangren mis dedos, acariciados en tu mentira).

Llevo seca esta humedad que adormece tu nombre, y esta boca que babea en su laconismo, queriendo escarbar algún poso donde tu boca me bese, friccionará en otro asiento que jamás será en la tuya…

Seguiré tejiendo imágenes hasta que en ellas salde el castigo, la deuda que contraje con tu recuerdo; olvidaré por completo, de estas manos, todo lo que robé de ti, hasta que no quede ni un minúsculo punto en que pueda marcar un rasgo tuyo.

¡Malditos los dedos que te nombran!, ¡han cobrado vida por sí mismos!, ya murmuran tu nombre, envueltos por mi vientre, hablando de ti, contrariando mi ruego; perturbado el silencio en que te aparto, ¡te saben solos! ¡Te rezan!, te regresan acariciando con la aguja de sus uñas, y marcando densos sobre seda tu retrato.

Desde el centro y hacia la izquierda ya caminan a buscarte, y les reclamo que no existes, ¡no existe tu mirada de olvido!, ¡ni el bálsamo que fluye de tus poros de miel, desde la distancia…!

¡Ciega me perfumo de ti!,
¡de ti!,
¡de ti que no existes…!
¡de ti que niego porque invento!,
¡de ti que desdibujo tanto!,
¡de ti que no logro escapar y, sin embargo, te pierdo!

¡Y es que No!, no existe ni la sombra que improbable se esconda en alguna huella que jamás hollaste. Ya no oiré el rehilar que dispara tu voz rompiendo el tímpano del viento. Traigo atadas las orejas de conejo hambriento, para que no logren percibirte.

He comido la uva que envenena los vestigios, sus racimos de licor han vedado mis retinas, y no logro arrancarte, he vuelto tu sabor insípido a mi lengua que tantas veces descolgué sobre inventando tu cuerpo. El solo intento sabe a retama que mata mi tierra, y aun así regeneran tus raíces…

Reinicio el inventario en otro boceto,
¡y otra vez!,
¡y en otra!,
¡voy de cara frente a ti que no existes!
y, sin embargo, ¡late de ti en todos mis espacios!
¡De ti!, ¡de ti que niego porque invento!,
¡de ti que desdibujo tanto!,
¡de ti!,
¡de ti que no logro escapar
y sin embargo te pierdo!

¡Malditos los dedos que te nombran!
¡Malditos estos versos que me encienden!


20 de febrero, 2013.

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