martes, 28 de mayo de 2013

PETULANTE EL ANFIBIO

PETULANTE EL ANFIBIO 
Sol Lora

¿Vaya usted a saber 
qué colma al minucioso?
¿Rescatar del olvido 
una sombra imprecisa?
¡Ah sí, de necio rebosa, 
el tan inconformista!

¿Con su cara de ángel 
quiere andar mi camino…?
Un demonio fascista
liado a un lazarillo
de hipotética esfera,
donde el poeta es hiedra 
que trepa de un abismo
y gotea en su mito…

¿Donde cabe la mar 
si el diente ya le muerde?
¿Dónde surcan mil lluvias
si el fuego es clandestino?
¿En qué retuerce espinas 
la flor que es siempre inocua?

¿Dónde moja el anfibio 
su lengua engullidora, 
si en su sed resentida 
se arroja a la cloaca?
¿Dónde cuelgo este abrigo,
si en su mirada gélida 
el armario es hastío?

¡No, no cabrán ya las lunas 
en un poema maldito!
El asecha en rendija 
rezando su bulimia,
mientras la garra afila,
y ahonda en el averno…
Petulante el anfibio, 
¿con su cara de ángel 
seduciendo al suicida?

No pretendas remar 
entre árticas rocas,
mira bien al fetiche, 
¡mira bien que no existo…!
¡Maldito sea el intruso 
que remueve espejismos!
¡Ya te daré canción,
donde una herida fatua
te engole los sentidos!

En tu incisivo diente 
retorceré mi sangre,
con azufre feraz 
que acuñe tu desquicio
y colme tu apetito….
Ya te daré un teorema
donde alcances abismo,
donde mueran palabras 
en charcos de cinismo…

Más, antes que te advierta,
con algún aforismo,
este borde en que cortas 
y desaguas la fosa,
éste en que clavas filo:
¡trincha con igual cuchillo….!

¡No me dejes la espalda!
¡No confíes destino!
Petulante el anfibio, 
con su cara de niño:
¡Cuídate de esta sombra 
que pasea imprecisa!
Cuídate de que escupa
un dolor mal parido,
¡que te entierre un poema
en mitad del ombligo…!

No es solo su silencio
lo que dice este llanto,
¡cuídate de rodar 
por tan cruel precipicio!


28 DE MAYO, 2013.-

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