domingo, 22 de septiembre de 2013

EN UN ABRACADABRA

EN UN ABRACADABRA
Sol Lora

Tengo una patada atorada en la garganta, queriendo salir a la calle a patear traseros. En los bolsillos van mis dos llaves, una para abrir la casa al sol y los amigos, la otra cierra la puerta a quienes no deseo ver ni en pintura.

Hoy le he sacado punta a la goma de borrar de mi lápiz favorito, desapareceré de mi cuaderno (como por arte de magia) a los indeseables, a los hipócritas reprimidos, a los más audaces y feroces envidiosos, a los lobos hambrientos de gloria, a los que desdibujan la espalda de sus semejantes y ni siquiera atinan a verse a sí mismo el sucio en el zapato, a los prepotentes y llenos de orgullo, y a media docena de variadas alimañas que pasarían al libro guinness, si les diéramos la oportunidad . ¿No me creen? Sería tan fácil como un abracadabra, o deshojar margaritas en un rincón. Un delete en face y charannnn se acabó… ¡Yo controlo al mundo!

Anoche soñé que escribía ‘’un poema inteligente’’, como bien dirían los más letrados y cultos y otros que intentando demostrar al mundo cuan inteligentes son, finalmente resultan curtidos. En el intento poético de aquel sueño, mencionaba las peripecias de los vanagloriados poetas de la historia, y gracias a que desperté rápidamente de aquel monstruoso mata noches, no me dio tiempo para odiarme del atropello. Por si las dudas, casi aborrezco a los poetas que quieren brillar bajo el nombre y citas de otros dentro de su mismo poema, yo les llamo anotadores (recuerdo que de adolescente solía leer un libro y anotar en una libreta las citas que consideraba relevantes y que bien pudieran ser pautadas como referencia o encabezamiento de algo que se va a presentar a continuación), los considero a ellos los peores, tan peores que superan a lo peor de un plagio, ya que se otorgan meritos por la hazaña, y finalmente un simple plagio es la forma distinta de imitación sobre algo que deslumbra la vista de alguna persona y que por consiguiente adopta como parte de su propio pensamiento; y eso es lo que realmente ha ocupado al ser humano desde su antigua existencia: La imitación. Por ella va caminando siempre el hombre hacia la posibilidad de encontrar una identidad propia.

Todos imitan, imitan sonidos, imitan sobre las telas el cielo, el infierno, la luz que irradia el amor, la oscuridad de un tormento; imitan la paz de las naciones, imitan las guerras y se inventan otras nuevas tratando de que la nueva imitación traiga sus ventajas; imitan el sonido del mar, la sensación del calor que evapora las aguas sobre el suelo. Todos se alían en uno de los extremos de la soga, la toman con las manos firmes para asirla hacia el costado y es cuando florece el árbol y nace el espíritu competitivo, la competencia. 

Hay hombres que observando el planear de las aves, de uno a otro lugar, le imitan las alas; así nace el globo aerostático, los planeadores. La imitación del vuelo resulta cada vez más precisa, aunque sin duda alguna aún prevalecen los locos que creyéndose superhéroes se desatan a volar, mientras otros simplemente y queriendo huir, escapar de los peligros, hacen como Ícaro y construyen unas alas pintorescas, con plumas y cera, para que siempre terminen derretidas al sol… Es entonces que el ser humano en su deseo de escapar recurre a un nombre que provoca a que emerjan alas de la nada: Libertad….

¡Vida, muerte, amor, libertad, deseo! El hombre imitando al hombre, el hombre imitando a Dios, creyéndose un dios: -Yo soy- y crea durante una obra representativa su realidad; aquella que le conmueve y le preocupa. El hombre se recrea a sí mismo, compite siempre con mejorar la obra y descansar en domingo. A una serie de sonidos, los que alguna vez transformó en escritura cuneiforme y otras veces jeroglíficos, le va dando su apelativo. De una palma le cae encima a la cabeza algo redondo, y por consiguiente le rompe el coco, a ese algo que le deja una marca lo designa como ‘’el coco’’ (Cabeza humana, mente). No conforme con el eventual hallazgo, reconvierte esos signos en otros que faciliten su manipulación y le da apellido, las letras, el legado que marcará su huella como constancia de que alguna vez fue historia y de que por siempre será nostalgia, por los siglos de los siglos.

Ah.. pero sigue y sigue y se afanará por imitar cada vez con mejores técnicas, queriendo siempre alcanzar la perfección, para quizás un simple día henchirse en su maleta de hastío y decidir que claramente él fue capaz de escribir al mundo como lo deseó o simplemente desaparecerlo como por arte de magia, tomar su goma de borrar y abracadabra...



22 de septiembre, 2013.

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