sábado, 23 de noviembre de 2013

EL ESPECTRO DE MI VOZ


‘’Te extraño dijo en tanto porque en el hoy no hay magia 
y el viento es un puñado de voces en delirio’’. 

EL ESPECTRO DE MI VOZ
Por Sol Lora





He buscado tu nombre en la levedad de un instante,

donde una lágrima ataviada con harapos 

pretende simular que ella no existe,

y un pulgar juguetea a la distancia 

sobre el perfil de mi rostro,

bloqueando pelo a pelo mis orejas 

para no verme a los ojos…



No es poema lo que llevo estrangulado en la garganta,

ni han quedado las huellas digitales de un meñique

marcadas mentirosas sobre el piso de la boca; 

esas corrieron sus pisadas con un guante

y salieron presurosas por mi lengua; 

mientras, con su boca, sellaba un judas

en mis labios este maldito silencio…



Más ¿Acaso dije cierto que no extraño lo que olvido?

No lo que es hoy, solo el ayer de una balada ciega 

ante la espera en su bastón

que por guía de un espejismo gris va a algún pasillo…



No, no es poema,

¡lo que llevo atorado en la garganta es un espectro…!

Ondulado veneno a yugular y sin salida,

el grito enmudecido de un fantasma desgarrado

que prefiere tragarse en su saliva…



¿Acaso dije que nunca la magia fuera un cuento?

El cuento cambia sus zapatos cenicienta 

y se descalza calabaza en noche de misterio,

para despeñar su daga virulenta 

y atravesar por la espalda 

y, y no recuerdo… 



Quizás solo en un sueño el cuento fue locura intermitente, 

y el resbalón desde la calle hacia el parpado ojeroso,

es cuentagotas  sordomuda que hace intento,

en mi descuido, por hallarte...

Mientras el espectro de mi voz quedo en prisión: 

¡A ése NO, no lo dejaré nombrarte…!







24 de noviembre, 2013.

domingo, 3 de noviembre de 2013

RUIDO

RUIDO 
Por Sol Lora

Se alborotan los umbrales, 
una voz camina lerda.
¡Cavidad herida en estribillo!
Pies callejean con miedo sobre obscura cuerda floja,
van perdiendo el equilibrio...
¿Hasta dónde llega el laberinto? 
¡No, no me escucho!
Este ruido, que de fondo resonante, 
hace un ciego en las palabras,
es constante, dilatado…
¿Dónde duermen los sonidos que volaban tiernos con el aire?
¿Dónde gime ahora el tambor que se oculta entre las ondas?
Muerte de acordes azules, con el tímpano maullando herido.
¡Ha naufragado el insomnio mordiendo esta quietud!
¡Cómo reza la impotencia!
Inseguro, el tarareo de un bolero se detiene entre el murmullo, 
se hace queja, contamina ya el vacío
y duele tanto, duele tanto… 
Una pluma transparente que sin nido se derrama,
lentamente va a una tumba y la tumba, tan afásica, no siente…
Es tan grave la omisión que es exceso, molestoso hasta el cansancio…
Se me ha roto la voz y, desangrada,
hará falta la suturen con el tiempo, hasta que cuaje su vacío; 
atarle los pedazos que anden sueltos…
Pero, ¿podrá renacer del baldío un sonido que haga espuma?
¿que haga loto en un mar muerto?
Mientras lo pesquiso se hace noche, 
seguiré latiéndole a mis sienes
la paranoia de un chillido por la ausencia:
¡Hace ruido tu silencio…!




03 de noviembre, 2013.