domingo, 3 de noviembre de 2013

RUIDO

RUIDO 
Por Sol Lora

Se alborotan los umbrales, 
una voz camina lerda.
¡Cavidad herida en estribillo!
Pies callejean con miedo sobre obscura cuerda floja,
van perdiendo el equilibrio...
¿Hasta dónde llega el laberinto? 
¡No, no me escucho!
Este ruido, que de fondo resonante, 
hace un ciego en las palabras,
es constante, dilatado…
¿Dónde duermen los sonidos que volaban tiernos con el aire?
¿Dónde gime ahora el tambor que se oculta entre las ondas?
Muerte de acordes azules, con el tímpano maullando herido.
¡Ha naufragado el insomnio mordiendo esta quietud!
¡Cómo reza la impotencia!
Inseguro, el tarareo de un bolero se detiene entre el murmullo, 
se hace queja, contamina ya el vacío
y duele tanto, duele tanto… 
Una pluma transparente que sin nido se derrama,
lentamente va a una tumba y la tumba, tan afásica, no siente…
Es tan grave la omisión que es exceso, molestoso hasta el cansancio…
Se me ha roto la voz y, desangrada,
hará falta la suturen con el tiempo, hasta que cuaje su vacío; 
atarle los pedazos que anden sueltos…
Pero, ¿podrá renacer del baldío un sonido que haga espuma?
¿que haga loto en un mar muerto?
Mientras lo pesquiso se hace noche, 
seguiré latiéndole a mis sienes
la paranoia de un chillido por la ausencia:
¡Hace ruido tu silencio…!




03 de noviembre, 2013.

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