lunes, 16 de diciembre de 2013

ENTONCES DIME, POETA


ENTONCES DIME, POETA
Por Sol Lora

Entonces dime, ¡poeta dime…!
¿Por qué callo este infierno que incinera?
¿Por qué tiemblan mis manos si no sueño?
¿Si es que siempre en un cuerpo tan lejano,
acaso es cercanía el sólo olvido, 
al que escapan cenizas de estas manos? 

Escribir, si te escribo, es simple pausa
que retozo al peldaño de una reja.
En la cárcel que vivo hay un cadáver,
una mancha tiznada de fantasma,
donde es sombra en prisión un alma en pena…

¿Dónde puede la vida darme historia,
si tan sólo un despojo soy del viento?
Donde vivo va el viento a pura marcha,
saqueando a las paredes consternadas,
dejando en la penumbra la mirada,
¡y es solo periferia la luz de alguna letra…!

Caminando sonámbulo el poeta,
se asoma hacia la libertad donde se sueña.
¡Tanto duelen los surcos de una tierra!
¡Tanto amor a la luz de un universo!,
que teme al otro lado le anochezca…

Todo lo que le acuna: ¡Algunas letras!
¡Simulacro de sangre hacia las venas!
Entonces, dime tú, poeta… ¿dime?
¿Con qué tinta o carbón se escribe vida,
si existe un condenado tras la reja?


16 de diciembre, 3013.

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