domingo, 20 de abril de 2014

CONTRAPUNTO DE UNA RISA EN FUGA

CONTRAPUNTO DE UNA RISA EN FUGA

Por Sol Lora

Cuando la risa fue en fuga, la boca disimuló una mueca celestina que apañó el anverso. 

Trataba de ocultar cualquier rastro de ansiedad por lo omitido, ya que existía la posibilidad de que, íntimamente (cuando la risa fue en fuga), el dolor saliera al borde de los ojos y se derramara en precipicio el llanto. 

Pero cupo la duda, y un depredador aguardará eternamente entre penumbra a que, en la debilidad se dejen escapadas algunas lágrimas que harían del momento vulnerable; por cuanto la boca y la faz se apresuraron en abordar un sigilo de alerta, constituyendo en una mueca su instrumento, y sobre el que derramaron cierta textura musical para un resguardo. 

Sucedió entonces que la lengua, en señal de alianza, se paseó por sobre los dientes, tocando una a una sus teclas, tan suavemente, como si a la vez intentara desvanecer ése sabor amargo que dejara en su lugar la extraviada sonrisa, y empujando unos sonidos simultáneos que, a manera de cinceladas, intentaban armonizar en una nota final, se reprodujo el esbozo, muy parecido al sonido de los cascabeles que morían desterrados en el interior de una maleta.

Tal y como la voz muda y ahuecada, en la Gioconda, que siempre conseguiría emitir de sus labios lo que otras tantas voces interpretarían como de carácter contrapuntístico y basado en la imitación de una vaga alegría, aquel gesto nunca sería evidente. 

La ilusión que recogerán ojos y oídos, en esta historia, sólo aproximará al canon de una risa en marcha, entretanto aquel gesto se repita.

14 de abril, 2014.

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