jueves, 3 de abril de 2014

CUANDO DUERME UNA SERPIENTE



CUANDO DUERME UNA SERPIENTE

Por Sol Lora



Cuando duerme una serpiente

todo parece en calma…

Los glóbulos rojos se visten de azul

y el sistema nervioso sonríe oblicuamente…



Hay un remanso de arena y sal

que colma de agua mansa una litera.

El viento se descarría suave,

como si a meretriz que invitara al beso,

y una niña saliera de espuma 

hacia el recitar de la esquina…



¡Silencio que descansa la presión!

Hay colmillos plegados contra el techo, 

esperando a erguirse al abrir de su boca…



¿Cuándo duerme una serpiente?

Cuando casi se olvida el encierro,

la mordida en el ala, 

o encuentras por ratos un antídoto…



Pero todo reinicia,

el sueño de una víbora es ingrávido,

intercepta cuando le huele los instintos al ave…

Eleva triangular cabeza, a sus anchas,

mira en vertical con sus pupilas subyugantes,

y entonces sonríe y muerde.

Muerde con ese veneno íntimo que duele:

¡Ella siempre está en su casa!



Ya solo dependerá de cómo pise el suelo de un poema…

Algodona el despojo algunos pasos,

un espacio contemplado de vigilia,

para en cada silbido encontrar remanso…



Cuando duerme una serpiente

se puede fantasear con una esclusa,

que aguarda contra llave

justo debajo de la almohada,

donde se distrae a una serpiente…



Al otro lado, al otro lado,

al otro lado no hay veneno,

ni una cola qué pisar…

No hay heridas de mordida repetida,

ni ponzoña que lamer.



Al otro lado casi existe un mundo,

donde puede uno y otro volar

y es casi cierto:

¡Cuando duerme una serpiente

alguien juega a los dados…!







03 de abril, 2014.

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