martes, 22 de abril de 2014

RETRATOS



RETRATOS

Por Sol Lora

¿Hacia qué lugar va el alma cuando ojea sus retratos…?

¿Desde qué mundo infinito tienen voces los reflejos?
En aquel sordo momento, plasmado en el gran olvido,
¿tras qué ventana, escondidos, aguardan con un lamento?

¡Tanto callan los retratos! ¡Tanto dice un simple gesto!
Que el retorno se hace ansioso ante la voz de un parido,
del que escucho un verso simple: -¡Extraño vida, un latido!-

Tan simbólicos y humanos, perpetuados en su espectro,
templan en su paralelo lo sensible de un suceso.
El recreo de aquel lapso en que fue el transcurso cierto,
con sus rasgadas pasiones, con sus cantos y cortejos.
¡Mis retratos son la crónica que enmarca grandes momentos!

Tienen tal gracia en los labios, donde cuelgan amplios besos,
alguna mueca imprecisa o la herida en el transverso…
Tan singular sus siluetas, tan lisas son sus cubiertas,
que acaso olvidó el convexo retratarle las tinieblas.


El charol que hay en los ojos, precipicio a lo soberbio, 
ni el mismo mar asemeja todo el resplandor de antojos;
la esperanza o el desmayo o aquel temblor que cercena,
o un cierto matiz de arrojo que desborda entre los pechos.

El dulce miel de la briza que acariciaran sus manos,
revolcadas piel con fuego y el azufre entre su sexo.
O es la historia una pesquisa que nunca encontró la carne,
y una gaviota anda errante volando a surcos profanos …

A voluntad del artista, la memoria de unos rasgos
y alcanzando en la acepción el boceto de un presagio,
la imagen se hace el milagro donde retornan pedazos:
¡Encarnada en lento olvido, va la sangre en los retratos!


22 de abril, 2014.






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