martes, 6 de mayo de 2014

PRONOMBRES



PRONOMBRES
Por Sol Lora

(Yo)

Cuando la vida escasa tregua
(el trance un éxodo
que tuerce ojo a la quimera),
hace reyerta algún suspiro
a buscar palmera.
(Lápiz-escudo que al alma alivia
su holgada pena).

Alguna simple cosa,
ninguna espera…
Todo en la nada,
pocos olvidos,
¡tanta sentencia!

Bastante el mío o el de cualquiera,
lo mismo el hombre ata a la tierra
el pie impreciso a garbear la selva;
en los intentos,
llega un afijo a marcar su huella
y al amplio apoyo del argumento,
cargo veloz en una maleta.

Aun no apellido, por la prudencia,
ni al manso azote
(ése violento de esquizofrenia),
ni a la caricia que lisonjera
poza su mano sobre mi afrenta.

¡Que me recoja el mundo hecha pedazos!
¡Forjada con pronombres, la odisea!

(Tú)

¿Usted tendrá pesquisa?
Aun no lo menciono
-Entre nosotros, que somos dos,
UNO podría ser cualquiera-

Sin mote alguno,
¡todo es fantasma!,
razón de su paciencia.
¡Que si le escribo lo bastante
podré ahogar este quebranto!

Los nombres omitidos
en presencia de una idea,
por veces harán mitad de lo que son
y quedará encubierto el poema.

¿De dónde viene?
¿Cuál es su cara?
¿Por qué no digo apelativo?
¿Por cuánto voy en marcha?
¿Por quién levanto a hacer batalla?

El Tú no es suficiente:
¡UNO podría ser cualquiera!

(Él)

Él es todos y nada,
la disyuntiva de un espectro,
el otro que sueña o al que lo invento,
aquél que dice: SER la palabra
o el mismo que habla desde el espejo
(anáfora imprecisa de algún verso).

La esquela aguarda por una piedra
al Tú o al Yo, o él (viajero),
alguno asomará cabeza.

¡UNO, podría ser cualquiera!



05 de Mayo, 2014.

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