EL LABERINTO DE LA LUNA
Por Sol Lora
Resulta probable huida:
¿Dónde finaliza el hilo,
la huella de aquel camino
que conduce hacia la casa?
El temor tiene vestido
y es oportuno el momento,
que el Minotauro dormido…
puede que evite el encuentro.
¡Pero que difícil ruta!
No existe un plano, ni guía:
de tropiezos, de levantes,
va de azar la vida errante…
Y me alejo y no me alcanzo
y mis pies ya llevan grietas,
de tantos caminos rotos
y amenaza entre uno y otro.
Sigilosa en el desplazo,
Pasífae camina a ciegas,
la senda se torna oscura
y la piel se vuelve terca…
Que ni danzando a la luna,
ni implorando a Circe alas:
¡no hay moneda que me sirva
Para liberar el alma!
@ Derechos Reservados.

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