martes, 12 de junio de 2012


LE NIEGO UN POEMA A LA MONTAÑA 

Por Sol Lora 



Le niego un poema a la montaña, 

al oro que transpira, corazón de frialdad; 

tus entrañas sin aires le mienten a la vida: 

¡enigma de lo obscuro! 

¡subducción sin promesa! 



Le niego un poema a la montaña 

por beberse la sangre de algún sueño… 

Perversa te levantas por los vientos 

poblando en mala yerba todo el río, 

y agrediendo afluentes con tu aliento… 



Le niego un canto verde de nostalgia: 

- La montaña te llama, te grita, te toma, 

te encierra, te encasilla, te vomita…, 

¡Te convierte en palabra los pezones 

rompiendo entre los ojos su delito! 



¡Puede que la palabra sea montaña! 

Cuando excarcela el pudor entre su falda, 

cuando el verso se calla y se encierra, 

cuando la carne rompe entre su palma 

y algún temblor por rabia se fragmenta. 



Igual que una montaña es tu palabra: 

¡qué se eleva en abruptos sobre un verde! 

¡qué le miente en sus cantos a la tierra! 

¡que seduce hasta el viento y lo condena! 

Deslizando sus brazos despiadados, 

¡convergiendo en fragmentos la conciencia! 



Hoy reniego a la montaña sus rumores: 

¡qué el poema no alcance sus misterios! 

Quizás seré por siempre un simple valle 

besando la verdad, ¡agua sincera! 

Fracturando las cuencas con mis toques 

¡divagando entre el curso de la espera! 



Reniego de palabra a la montaña, 

me devuelvo a la casa, a la poesía, 

al verso que es rebelde, a algún intento… 

¡evadiré intenciones a su envidia! 

y ¡no podrá arrancar mis alegrías…! 



Que encarcele la voz de algunos tontos: 

¡Hoy prefiero ser valle en rebeldía! 



@ Derechos Reservados.-

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