viernes, 29 de marzo de 2013

MI CRISTO NO ES DE VIDRIO


MI CRISTO NO ES DE VIDRIO
Sol Lora.-



Mi Cristo no es de vidrio o laminado,
no es sólo tribulación de un alma herida…
¡Mi Cristo es esta luz que en el calvario,
recuesta mi cansancio entre sus manos, 
para abrigar todo temor en su caricia…!

Su acento parte en dos lagrima pétrea,
y rueda azul de mar por la mejilla…
Mi Cristo no es de vidrio o laminado:
¡Es este surco amor que hace sembrado,
con semilla frutal que resucita!

¡Es el grito fluido entre la sangre!,
¡es raíz y camino de mis días!
Alimento que ensancha mi confianza,
levadura de fe que es pan y es leño,
¡su bengala de un norte hacia otra vida!

¡Mi Cristo tiene un aura de palabra
que clama esta pasión con su poesía!
¡Su cruz es un dolor a tu recelo!
¡Su llaga horada el hombre con escollo
colgándolo a una cruz en su misterio…!

¡Mi Cristo no es de vidrio o laminado!
¡él ES, morada ungida en su promesa!
Escriba y sanador te ofrece indulto:
¡Si buscas de su voz, de su riqueza!
Si clamas con tu fe a su certeza,
derramará en aceite todo el Verbo
y sobre vino su sangre te hará tinta,
para inscribirte amado y dulcemente:
¡con tu nombre en el libro de la vida!

¡Mi Cristo no es de vidrio o laminado!,
no es sólo tribulación de un alma herida…
¡él ES… todo en la nada, el infinito!
¡El ''YO SOY'', sortilegio de alegría!


Viernes 29 de marzo, 2013.

jueves, 21 de marzo de 2013

ROMANCE EN RE SOSTENIDO



ROMANCE EN RE SOSTENIDO 

Sol Lora 



Vestida Eva piel, morderé la manzana, 

entre dientes la carne que alienta carestía… 

Alas rotas de espejos desplegadas en surco: 

¡Bailaré demudada preñada en tu lascivia! 



Este arpegio que alcanza oriente en sus acordes, 

donde tu boca rota se acopla a canturía, 

con suspiro ladrón que vuela entre una copla, 

interminablemente con tu hambre en la mía... 



Pausados los instintos que desvisten excesos 

(convulsión sostenida en RE de apología), 

uniremos dos flamas quemando los silencios, 

y morderé manzana con tu lengua en descenso: 

¡Cuando me abras la vida y alcances la osadía! 



21 de marzo, 2013. 

Día Mundial de la Poesía.

jueves, 14 de marzo de 2013

HOY ME TOCA EL CIELO


HOY ME TOCA EL CIELO 

Por Sol Lora 



¡Aquí estoy, aquí estoy! 

Atrapándote un suspiro con mis manos, 

con mis manos dibujando la esperanza, 

la esperanza de mirarte entre estos ojos, 

estos ojos que en tus ojos me levanto… 

Me levanto dulcemente en este arrojo, 

este arrojo que sonroja mis mejillas, 

¡Las mejillas que se encienden con tu canto! 



Con tu canto que ya abraza mis costillas, 

mis costillas que han nacido en tu costado, 

tu costado que me abriga y que me alienta, 

con tu aliento que me pide y que me tocas… 

¡Que me tocas, y toco el cielo con mis manos! 



¡Aquí estoy, aquí estoy! 

Resonando con mi risa cascabeles, 

con mi risa que se riza ante tu encanto, 

¡y en corrientes relucientes soy riachuelo 

que se encanta con el cielo de tus manos! 



14 de marzo, 2013.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Comentario sobre el poema ''Recinto del pájaro y el círculo de los coros'' (de Claudio Lahaba, poeta cubano).





Comentario sobre el poema 
''Recinto del pájaro y el círculo de los coros''
 (de Claudio Lahaba, poeta cubano). 

Por Sol Lora. 



Recinto del pájaro y el círculo de los coros es, sin duda, esa jaula idílica donde mis ojos y los tuyos fabricarán el tiempo de repaso entre las aristas que den soporte a una perspectiva nueva de retornar a la existencia, reforzada en el equipaje ineludible de los recuerdos; aquellos que aferramos y abrimos, para enfocar en su espejo de ensueño, todo lo que dejamos tras nuestras huellas, y nos refracta la vida que hemos caminado. 



Queriendo recostar palabras que intenten escudriñar los escondites, entre estos versos, quedo definitivamente preñada, en la mirada, y tarareante a los giros de este canto, por lo que es de esperar que el animal que soy, en la carne, de visión borrosa, se lance a recorrer pasillos por el palacio ajeno, pretendiendo hender la puerta hacia olores ‘’que jamás nos fueran dados’’, pero que osadamente tantearé descodificar, por detrás y entre el olfato aclimatado, de aquel que tampoco llega a perfumarse con los bordes de un fantástico universo, el creado por su autor, Claudio Lahaba… 



Entiendo que pudiera enfrentarme a una postura existencialista sobre la medida en que el texto se desarrolla, enmarcando destino del hombre sujeto a sí mismo, y donde los aires de esperanza se manifiestan bajo la responsabilidad de la propia acción del hombre. A la vez presumo que haya un poco de agnóstica apática en estos versos, para lo que me apoyo en el hecho de que sin llegar a descartar una entidad superior, el escrito no cambia para nada una posición frente a las condiciones humanas y la frecuencia de las luchas internas en la que reposa. Probablemente esta apreciación sólo sea producto de una percepción en la que pueda equivocarme, por lo que referiré la interrogante planteada por el propio Lahaba, la cual considero da entrañas y cuerpo al poema, y cito: ‘’¿qué proscritos códigos, qué puertas flotaran sobre los olores que jamás nos fueron dados?’, llevándome a pensar que ese mismo cuestionamiento recae sobre la totalidad existencial del hombre, sobre su esencia ("la existencia precede a la esencia" Sartre), ante la realidad que experimenta y la mentira de luz mediante la cual se acoraza. 



Y es, ‘’Andrómina la luz del humo lo devuelto; ¿qué humedad pertenece al telar, los hilos del pájaro que la sombra en vuelo bebe?’’, toda la falsedad restituida por la luz, en aquello que observamos y que tratamos de tejer, dejándonos entre las esquinas el siempre vacío corporal y espiritual, nunca satisfechos en la humedad insignificante de los pedazos que nos bebemos. Así el hombre va golpeado una y otra vez, venda las heridas internas, y construye sobre esos pedazos en que la vida lo muerde. 



Claudio Lahaba, nos sugiere una visión de un mundo en decadencia, a través de la mirada de un ojo que ha sido golpeado por su propio destino, hijo del azar y su realidad: ‘’Gladiatorio, fijeza o lámina fría; lánguida señal del miedo los dados transparentes ruedan las alturas, envueltos entran y con el ojo apuñaleado inicio un breve recorrido’’, y es cuando entonces comienza a inventariar una nueva manera para percibir el mundo, acotando los recuerdos, esos suicidios donde el hombre se agota, y resurge como un ave fénix de sus cenizas, podrido y finalmente al lugar donde encuentra su única victoria, que es perderse en aquello que deja atrás: ‘’y el triunfo no es poseer el pez, sino junto a él perderse’’. 



Continúa diciendo que ese templo, la memoria, lleno de imágenes frías y muertas, que vamos acorralando, es la misma que nos sujeta y nos hiere, la misma que nos cambia: ‘’Porque no seremos los mismos, y como bultos de venas cortadas intentamos levantarnos, dibujar el tiempo un recinto en la ceniza, donde todo rostro sea cruz y señal del ángulo’’. La casa donde reposan nuestras cenizas, los recuerdos que son de donde nos levantamos cada vez de nuestro propio miedo y nuestras constantes muertes. 



Así continúa con preguntas sobre el ser, sobre las mentiras que gritamos, y que sin embargo ni el infierno mayor hace que el hombre llegue a ser consumido para que el golpe de realidad lo hunda; más bien el mismo sufrimiento resulta el flotador que lo emerge y perfila nuevamente en rumbo: ‘’No es suficiente el fuego para consumirse, basta mucho más que el reino de la hoguera, decididamente más que incinerar el árbol y convertir las llamas en la tabla justa para el cuerpo que al hundirse flota o nos muestra un rumbo’’. 



Quienes tantas veces son mojados por el dolor, hacen de él su mecanismo de defensa, en ello resume este poema un infierno sobre la tierra, desde el cual el pájaro sale a volar en despegue desde su obscuridad hacia la trasparencia: ‘’el ojo rancio descubre un extraño mecanismo’’ y ‘’Y se alucina para siempre, se alucina para nunca beber del telar la sombra deshilada, y el pájaro desde la mano, hacia la transparencia, oscuramente suelto’’. 



Recinto del pájaro y el círculo de los coros resultará un gran paseo, uno turbulento hacia los confines de nosotros mismos y de nuestros espejos, donde muchos se abandonarán irremediablemente y perderán el rumbo, mientras otros encontrarán en él la opción a un mecanismo de defensa que los haga salir airosos ‘’para nunca beber del telar la sombra deshilada’’, la llama que golpeándonos quema la existencia, pero cuyas quemaduras pueden ser definitivamente el apoyo para impulsar ‘’el pájaro desde la mano, hacia la transparencia, oscuramente suelto’’, planeando sobre cada golpe de experiencia, el arma que nos libre la batalla. 



RECINTO DEL PÁJARO Y EL CÍRCULO DE LOS COROS. 

De Claudio Lahaba 



Vendados ya, los blancos animales que el 

palacio cruzan, ¿qué proscritos códigos, 

qué puertas flotaran sobre los olores 

que jamás nos fueron dados? 

Andrómina la luz del humo lo devuelto; ¿qué 

humedad pertenece al telar, los hilos 

del pájaro que la sombra en vuelo bebe? 

Vendadas aun, las nacientes divisiones dentro 

del cuerpo sumergido en los charcos, 

las ventanas que imitan el sonido, los 

terribles golpes de quien mira. 

¿Y quién puede mirar la gran mancha de agua 

caer en la cabeza; quién muestra oscura 

la lengua indicando cada punta grasienta 

de la luz? 

Gladiatorio, fijeza o lámina fría; lánguida señal 

del miedo los dados transparentes ruedan 

las alturas, envueltos entran y con el ojo 

apuñaleado inicio un breve recorrido. 

Altos puentes, mostradme la noche; recordarla ha 

de ser un bellos suicidio; enredadera donde 

los huesos son lamidos contra venados y un 

ábaco antiguo. 

Nocturnos bosques escarchados, ciudades, rápidas 

luces y nítidos anuncios cruzando veloces 

el templo de la memoria; porque me pudro 

y el triunfo no es poseer el pez, sino 

junto a él perderse. 

Porque no seremos los mismos, y como bultos de 

venas cortadas intentamos levantarnos, 

dibujar el tiempo un recinto en la ceniza, 

donde todo rostro sea cruz y señal del 

ángulo. 

La creación que mostraba el inicio, los collares 

de la mentira brillando en el pecho de 

plata, entre la estrecha bahía o su 

nacimiento. 

Si vendada ya, más aun la verdad; el humo por las 

paredes no es precisamente convencerse y el 

cuerpo un arco arcilloso, la tabla flotante 

para lo que ha sido hecha; creación gloriosa 

el cruce y temblor de las piernas hermosamente 

colgadas, no contra ti, que anuncias como un 

faro la llegada. 

Sino contra quien pregunta, o invierte la respuesta 

hacia nosotros, que nunca fuimos otros 

preguntándonos lo desconocido; pero no basta 

una escalera de alambre y rosas decoradas, 

entre falacias fingir el grito. 

No es suficiente el fuego para consumirse, basta 

mucho más que el reino de la hoguera, 

decididamente más que incinerar el árbol y 

convertir las llamas en la tabla justa para 

el cuerpo que al hundirse flota o nos muestra 

un rumbo. 

Vendados los golpes, el telón de fondo y la espuma 

que el reloj nos diera, quien moja el aceite 

del ojo rancio descubre un extraño mecanismo. 

Y se alucina para siempre, se alucina para nunca beber 

del telar la sombra deshilada, y el pájaro desde 

la mano, hacia la transparencia, oscuramente 

suelto. 



Derechos reservados © 


viernes, 15 de febrero de 2013

¿Es Dios nuestro homicida? Vs. El rostro: ¿espejo del suicidio?


¿Es Dios nuestro homicida? Vs. El rostro: ¿espejo del suicidio?

Comentario sobre dos artículos de R.a. Ramirez-Baez.

Por Sol Lora.


¿Es Dios nuestro homicida? Vs. El rostro: ¿espejo del suicidio? Planteamientos que por separado nos hace su autor R.a. Ramirez-Baez, desde una perspectiva que intenta observar la situación por la que atraviesa un abúlico (a= sin, boilé= voluntad e ikos=relativo a, se refiere a alguien desengañado), y que busca elementos de juicio, o quizás sólo pretextos, para alcanzar el grado que lo eleve a lo que es señalado en estos dos artículos como ‘’la obra maestra: El suicidio’’, idea que prevalece en ambos textos.

‘’Nadie como el suicida tiene más excusas a la mano’’, definitivamente el autor se apoya en los motivos de segundos para esclarecer sus ideas, o bien reafirmar la propia excusa que pudiera haber tenido un suicida al concluir el acto de quitarse la vida por propia voluntad.

‘’Pienso que toda muerte es un homicidio’’, la voz de Ramírez esta vez nos habla por ella misma, su pensamiento, sustentado en lo expreso de que ‘’el homicida por excelencia es Dios’’, lo cual deja alguna laguna que presiento el autor debió extender sobre ese punto, y que quizás pudo haber ejemplificado basándose en la tipicidad penal que encuadra la conducta humana desde la ley, y que describe al homicidio como el que mata a otro; o bien, entre la cara subjetiva del tipo, el dolo, que es la voluntad consciente y contraria a la ley penal; todo ello enlazando la figura de Dios, y citando algunos pasajes bíblicos que corroboren las veces en que fue tomada la vida del hombre, bajo mandato divino; ésto como posible idea que pueda haber tenido el autor, y que no le toca al lector agregar.

Por otro lado, continúa diciendo que descarta la muerte natural, basándose en el argumento de que la misma existencia de la muerte, involucra el dominio de un suicida. Entiendo por suicida al acto de quitarse deliberadamente la propia vida, y que traslada directamente al homicida en posición de criminal. Para que el acto sea considerado un suicidio debe haber prueba de intención de morir. El efecto de trastornos psiquiátricos, acompañados por depresión o ansiedad, son tomados en cuenta durante la ponencia de Ramírez, para llegar a una conclusión de que la lucha interna (el Yo y el otro), resulta el catalizador que culmina en un abúlico a acometer el crimen.

Una primera lectura que remata en el veredicto incierto de un poeta homicida, y que aunque bien me deje con algunos puntos en suspensivo, no deja de ser encantadora.

¿Será que el oído sea la cuna del alma, o el túnel de salida o quizás la eyaculación post morten lo sea? Discutir con un abúlico que considere el suicidio una obra maestra, merece algunos riesgos e inclusive algunas divagaciones, pero estos cuestionamientos los dejaré revolotear en mis adentros.

En la segunda lectura, entiéndase ‘’El rostro: ¿espejo del suicidio?’’, su autor se traslada a la cara del suicida como primer protagonista, no sin antes mencionar un segundo actor que dará cierta gracia al objetivo de este juego abúlico, que contrariamente al concepto, hace que el lector aumente su motivación, no ya al suicidio, pero sí a intentar desenmarañar las intenciones del ponente. .

El ojo pasa a ser visto sobre una nueva perspectivas, ‘’fuera de la conjura del rostro humano'', ''Y, el rostro no es más que el delta donde el ojo honra el merito de lo superficial; salta de una órbita, sin atesorar los huecos del alma''. Sobre éste ángulo podemos apreciar que no se habla de la superficialidad del suicida, simplemente de lo frívolo que pueda traer la apreciación de un rostro, visto por diferentes ojos, y al que no le conocemos los huecos del alma.

R.a. Ramirez-Baez plantea cómo la realidad actúa de manera subjetiva desde la vista que la considera. Nos ejemplifica, trayendo la cara de ‘’El Suicidio de Lucrecia’’, versión del pintor francés Jean Francois de Troy, y nos señala que la obra NO recuerda la verdadera tragedia, acentuando que dicha pintura, intenta proyectarse como ''La obra sensual por excelencia’’, en la que nos muestran ‘’unos hermosos senos apuntados por un cuchillo afilado y largo como un falo, listo para penetrar un pecho terso y tibio’’, ‘’Una mujer desnuda que se entrega al juego predilecto del juicio’’, toda una imagen verdaderamente seductora que sin duda es la óptica que nos plantea el pintor, para que interpretemos su visión derramada sobre la tela, y no la del escritor de este texto, que aunque vale señalar tiene una certera apreciación sobre las artes plásticas y la poesía que ellas encierran.


Imagen de pintura: El suicidio de Lucrecia por Jean Francois de Troy.


''Atribúyase al ojo la pasión por lo sensual, la voluptuosidad con que intenta llenar con apuro los huecos del alma.'' El ojo es quien intenta llenar los huecos del alma, los ojos que miran son los que se llenan de vanidad, su aliada ''que ajusta la falsa creencia de verlo todo...''

Retomando que el objetivo final del texto será siempre el rostro: '' un mundo fuera de ese Otro ojo que alquila un espacio en el más enigmático edificio del cuerpo: el rostro''. Todo un trayecto coherente en una segunda posición del autor frente a la primera, en la que claramente antagonizan dos ojos: El ojo místico que sitúa a un poeta fuera del entorno de la realidad que le rodea Versus el ojo que nos sirve para mirar e interpretar el mundo de esos otros ojos que no vemos, pero que irremediablemente presentimos que lleva el alma.

Sol Lora.


Adjunto: ¿Es Dios nuestro homicida? y El rostro: ¿espejo del suicidio? Por R.a. Ramirez-Baez

HIMNO AL GOBIERNO QUE VIOLA LAS LEYES

HIMNO AL GOBIERNO QUE VIOLA LAS LEYES
Sol Lora.-

El gobierno que viola las leyes
que negocia el principio y la paz,
y a extranjeros, ladrones y arpías,
¡nuestras playas regala falaz!

Ningún pueblo controla sus manos,
pues lo mismo le da que haya voz.
Son tan sordos y necios marranos…
¡Que han vendido completo el honor!

Salva el peso que lleva el bolsillo,
a la deuda no le pone fin...
Cuando en cuentas tiene asegurado:
¡La ganancia del rico botín!

Firma en Suiza y en otros poblados,
con chequeras en euros, y así
su conciencia reposa en ventaja,
¡y nos vende como a meretriz!

Yo no sé qué le pasa a este pueblo,
ya no sé si esta historia es misil,
sólo sé que si no se espabila,
¡bien jodidos nos vamos a hundir!

Mientras hayan cobardes y ciegos
que se callen por miedo a morir,
a este pueblo se lo chupan ellos,
¡y al final quema el mismo fusil…!

Que el santuario donde ahora colgamos,
inmolados, en fila al redil,
no es la casa es el cementerio,
¡y de paso sin gloria y vil…!

Que el gobierno con el sacrilegio
va acotando al cordero en nariz,
y aunque huele ya tanto a infecto,
¡aun el pueblo sonríe y feliz!

Ya los clavos traspasan las manos,
las cadenas sumiso lució,
el espíritu que fuere antes bravo
¡cede dócil al verdugo feroz!

¡Libertad! Que el silencio te rompa,
mientras ellos explotan nación…
Nuestros campos de otros los dueños
¡Del Ladrón! ¡Del Ladrón! ¡Del Ladrón!

miércoles, 13 de febrero de 2013

LA CULPA ES DE CUPIDO



LA CULPA ES DE CUPIDO 
(QUIERO UN VESTIDO ROJO 2DA. PARTE) 
Sol Lora.- 


Con cariño para todos mis amigos en el día de la amistad y el amor! 



Por mi vestido rojo sobró ganas, 

¡y yo tan inocente!, ¡si adivino! 

Ayer en esa fiesta tan pagana 

el calendario puso marca hacia un abismo… 



A veces eros cual Dionisio, 

le da en el vino alas a los hombres, 

clavando con sus flechas alocadas 

el éxtasis que desinhibe el juicio. 



¡Ay, pobre de la piel que en el vestido 

deslumbra la romanza de un poeta, 

pues la palabra es arma en doble filo, 

¡y corta mucho más cuando hay careta…! 



El amor se viste de tantas maneras 

que nubla la razón y los sentidos, 

a veces quema largo en las caderas 

¡y en otros, solo es baile con su ritmo! 



Entonces, es cuando entonces me pregunto: 

¿A quién puedes culpar en este bingo? 

Si es que el travieso suelta dardos a la suerte, 

¡y a veces solo a veces es preciso! 



Aun duele la marca de la herida, 

y no es que culpe al sol o al espejismo… 

Allí quedó colgado mi vestido: 

¿La culpa? ¡Solamente es de Cúpido! 



13 de Febrero, 2013.