viernes, 26 de agosto de 2011

7 DIAS DESPUES DEL TERREMOTO 19 DE ENERO DE 2010 Por Sol Lora, SL


7 DIAS DESPUES DEL TERREMOTO
19 DE ENERO DE 2010
Por Sol Lora, SL


Una de las primeras teorías que a los dominicanos nos enseñan, desde nuestra escolaridad, es la respuesta a una pregunta que resulta elemental en todo el recorrido de nuestro aprendizaje: Que es una isla? Y desde mis inicios en la escuela, quedó grabada para siempre… una y otra vez…. Una y otra…Una isla es una porción de tierra rodeada de agua por todas partes!!!

Pulmón de nido, nivel de luna, salud del oro, guitarra abierta,
final de viaje donde una isla… (Pedro Mir)

Nuestra isla…!!! La isla del Tesoro, la Española, La isla de Santo Domingo… Esta pequeña… pero grande… Porción de tierra que grita desde siempre por su libertad….

¨No quiero más que paz. Un nido de constructiva paz en cada palma¨

El 12 de enero quedará en la memoria de todos los habitantes de una isla ¨colocada en el mismo trayecto del sol¨, el terremoto que destruyó la capital haitiana, Puerto Príncipe, y nos deja como legado toda una niebla roja informe de desesperación, muerte, pérdidas materiales y humanas y por consiguiente un deterioro a corto y largo plazo de la economía general de una isla...

Sin embargo, no quisiera extender esta charla, solo contarles la experiencia que vivimos un grupo de mujeres en una pequeña sala del hospital Darío Contreras, de la ciudad de Santo Domingo…, donde se encuentra hospitalizada Stephanie, la hija de una gran amiga de nacionalidad haitiana.

Éramos 9 mujeres allí, mitad dominicanas y mitad haitianas, y cada una contaba sus anécdotas vividas, ya fuere por consecuencia del terremoto o algún que otro accidente.

_...Y oía su voz que me decía entre lágrimas y desesperación: No me dejes amor, yo te amo…. Auxilio, sáquennos de aquí. Y sentí sus manos recias sobre mis mejillas en un intento de lo que mas que un golpe, resultaba ser un llamado de vuelta a la vida! Solo recuerdo que entre la lejanía de su voz y su imagen, podía notar como mi novio, con su propio cuerpo, formaba una especie de escudo protector para que los escombros no siguieran maltratando mis miembros al precipitarse sobre nosotros…._

Era el relato de una estudiante, que estando dentro de un aula en su universidad, en Haití, tomaba clases en compañía de su novio, ambos estudiantes del mismo recinto, y quien recibió lesiones muy graves (ambas piernas, brazo y columna).

Les dije a todas aquellas mujeres, con aliento, que de alguna forma el dolor nos hacía conscientes de nuestra humanidad, a través de él adquirimos una sensibilidad mayor al significado de vivir, de respirar y de la hermosura infinita que resulta la vida.

Discutíamos sobre lo importante que era el hecho de que luego de aquel cataclismo ellas estuvieran con vida… Cuan afortunadas habían sido, aún dentro del dolor de sus piernas y brazos rotos y dentro del impacto nervioso que dejó en sus mentes el vivencial un suceso de aquella magnitud.

Decidí cantarles, con mi disfónica voz (el canto resulta siempre una caricia en los momentos de dolor), y al concluir aquella serenata empastada por letras que jamás habían escuchado, ya que mi repertorio resulta un poco desfasado, oí hablar en alta voz a una de las chicas heridas que en creor, pedía que me comunicaran que ella sabía entonar, por lo que le dije a mi traductora que la incitara a hacerlo, y luego de una carita de no atreverse, inició aquella bella muchacha negra, su cántico……..

Se hizo un silencio en atención a la melodiosa y dulce voz........., que provocó las lágrimas de todas, en la habitación, aún de aquellas que no reconocíamos la traducción significativa de aquella alabanza, de aquellas súplicas de amor a Dios, en agradecimiento por concederle la vida…. Vous m'avez donné la foi, cantaba mientras con sus manos, única parte de su cuerpo que mantiene en movimiento, hacía señal de abrazo…

Sería muy difícil para mí expresar aquellos momentos…., en los que una lengua desconocida se hacía elocuente. Aquel silencio en el que un hilo de voz sacudía nuestros cuerpos impregnando una paz indescriptible, sumado al dolor colectivo que nos embriagó, momento en el que todos percibimos la muerte interpretada por el canto triste de un ángel que entre susurros nos mostraba de alguna forma Las Puertas del Cielo: ¨ parce que tant de souffrance? parce que…¨

Este es mi pequeño relato, el dolor compartido, entre dos pueblos de una sola y única porción de tierra, Nuestra Isla de Santo Domingo, a solo 7 días de acontecer lo que para siempre marcará nuestra historia…

Por Sol de Luna (Sol E. Lora)

1 comentario:

  1. Dolorosa experiencia de vida, descripta con excelencia. También conlleva un hermoso mensaje de hermandad entre los pueblos.

    Gracias amiga. Un placer leerte.

    Miguel.

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