sábado, 11 de agosto de 2012

¡Y SI SOY VULGAR!

¡Y SI SOY VULGAR!
Por Sol Lora.- 
(La Letrilla).

Porque digo lo que siento
y en mi andar recojo al pueblo,
quizás en un verso mueblo
verdad con todo mi aliento,
y olvidando algún lamento
indico con mi pulgar…
¿Y si soy vulgar?

Lo corriente no es de sabios,
piensan muchos por enganche,
más yo no veo desplanche
en mi modo de resabios
y lo diré con los labios,
no es que desee promulgar…
¿Y si soy vulgar?

Haré tesis al prejuicio
tratando ser objetiva
pregonaré con saliva
lo que al mundo es vitalicio
y hablaré sin desperdicio
de algún docto su pensar…
¿Y si soy vulgar?

Siendo neutral al conflicto
trataré de ser muy justa,
aunque prefiero una fusta 
para tratar a un convicto;
es cuestión de veredicto:
¡yo no voy a claudicar!
¿Y si soy vulgar?

Ya me importan tres cojones
que me tilden de ignorante,
sin embargo soy votante
y me pesan los talones;
¡yo no vendo estos cañones
ni mi forma de pensar!
¡Y sí, soy vulgar!

Es que de vulgo provengo,
¡a ellos le lanzo mi canto!
y aunque nunca acalle el llanto
de aquel que por abolengo
replique lo que mantengo,
al punto de razonar 
no dejaré de opinar
y probaré mi argumento
con crudeza y con talento,
¡no me voy a refrenar!

¿Y si soy vulgar?
¡Al pueblo voy a salvar! 





@ DERECHOS RESERVADOS.- 


LA LETRILLA: 

La letrilla es una composición poética breve, dividida en estrofas simétricas al final de las cuales se repite un mismo pensamiento en uno o más versos denominados canciones. Se desarrolla a partir del siglo XVI.
Se trata de un poema satírico y burlesco, de tono ligero por lo general, aunque también las hay de tema religioso y lírico.
Formalmente se le relaciona con el villancico o con el romance. Sus estrofas pueden ser redondillas o quintillas dobles. La rima puede ser consonante o asonante, utilizando el verso de arte menor, octosílabo o hexasílabo.

Góngora escribió algunas letrillas de tipo lírico, basadas en la lírica popular. Sin embargo, lo habitual es que las letrillas se inspirasen en algún refrán y tuviesen carácter burlesco. Las letrillas satíricas más conocidas son las de Quevedo, que rápidamente eran asimiladas por el pueblo gracias a su tono popular:

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues, de puro enamorado,
anda continuo amarillo,
que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
Es Don Dinero.
(Quevedo: Letrilla satírica)

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